viernes, 28 de septiembre de 2007

Reales Sitios de Segovia



Los monarcas españoles han elegido la provincia de Segovia como residencia ocasional, buscando el descanso, la caza y el clima apacible en verano.


Del antiguo Palacio de Valsaín, tan solo se conservan sus ruinas, tras el incendio que lo destruyó en 1.697. Hay que recurrir a los libros y los cuadros para hacernos idea del esplendor que vivió este Palacio desde tiempos de los Trastámara.


Fue el rey Enrique IV, gran aficionado a la caza, el que construyo un pabellón de Caza y una ermita dedicada a San Ildefoso en el actual emplazamiento del Palacio Real de la Granja de San Ildefonso. Tiempo después, los Reyes Católicos donaron estas tierras a los monjes jerónimos del Parral, que construyeron una hospedería y una granja, que aún hoy en día sigue dando nombre al lugar.


El rey Felipe V, nieto del Rey Sol de Versalles, no logró adaptarse a la austera herencia dejada por los Austrias, y planeó la construcción de un palacio donde retirarse. En 1.724, acabadas las obras, abdica prematuramente a favor de su hijo Luis I, algo inusual en la historia, pero este fallece al poco tiempo, por lo que Felipe V no pudo disfrutar del Palacio como hubiese deseado. El palacio ha visto pasar a monarcas y variopintos personajes de la Corte, así como importantes hechos históricos como la derogación de la Ley Sálica, que daba prioridad al hombre frente a la mujer en el ascenso al Trono, algo que trajo como consecuencia las Guerras de Sucesión. El palacio, de estilo barroco, bien merece una visita por sus salas. A diferencia del Palacio Real de Madrid, este es más habitable, más acogedor. Los jardines están poblados por seres mitológicos a modo de esculturales fuentes, flores y árboles centenarios que demuestra su mayor esplendor en el otoño, con miles de tonos verdes y marrones que salpican el paisaje.


Cerca se encuentra el Palacio de Riofrío, construido por Felipe V como pabellón de Caza, su historia está íntimamente ligada a su viuda, la ambiciosa reina Isabel de Farnesio. El Palacio está rodeado por un bosque de encinas, donde es fácil ver gamos.


Visita imprescindible es también la Iglesia de Trescasas, del siglo XVIII, que alberga en su interior una interesante colección de pinturas.