viernes, 29 de agosto de 2008

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jueves, 28 de agosto de 2008

Vinos de Rueda


Los vinos de Rueda han adquirido fama mundial entre los blancos gracias a una larga tradición vitivinícola, a unas idóneas condiciones climáticas y de suelo, y a un afán por lograr la mejor calidad aplicando la últimas tecnologías, haciendo, todo ello, que la Denominación de Origen Rueda sea líder de los vinos blancos con D.O. en España (informe Nielsen 2007).


Identificados como blancos de calidad, son fáciles de encontrar en cualquier restaurante, y resultan idóneos para acompañar pescados, comidas ligeras o como aperitivo.El principio del verano, es un buen momento para disfrutar de la vista de las vides pobladas con hojas, largos sarmientos y pequeños racimos aún cerrados que a lo largo de los meses más calidos fructificarán y madurarán. Habrá que esperar hasta finales de año para poder disfrutar los primeros vinos, aunque los del 2007 se encuentran en su momento ideal de consumo, siendo los vinos de esta añada muy potentes en nariz con unos aromas muy marcados debido a las características de la campaña de vendimia en la que maduración de la uva fue lenta, lo cual es algo positivo en la conservación de los aromas por parte del vino.

Podemos acercarnos al vino diciendo que el aroma y sabor de la uva Verdejo, la principal seguida por la Sauvignon Blanc, Viura y Palomino, tiene matices de hierba de monte bajo, con toques afrutados y una excelente acidez. El extracto, factor de personalidad de los grandes vinos blancos, es perceptible por su volumen y su característico toque amargoso que proyecta en boca un destello de originalidad, acompañado de una gran expresión frutal. Son vinos de gran armonía, cuyo recuerdo tras el paso por boca invitan a continuar con la degustación.

martes, 26 de agosto de 2008

LA GUERRA DE LA INDEPENDENCIA DESDE LA VISIÓN DEL MOVIMIENTO ROMÁNTICO


La Obra Social y Cultural de Caja Segovia, en colaboración con el Ministerio de Cultura celebrará en las Salas del Palacio del Torreón de Lozoya una exposición que llevará por título "La Guerra de la Independencia. Una visión desde el Romanticismo", coincidiendo con el bicententenario del comienzo la guerra de la Independencia.

La Guerra de La Independencia contra las tropas napoleónicas también se libró en el campo de la intelectualidad enfrentando tradición y progreso. Goya fue un ejemplo más de los que defendiendo los principios de la Ilustración fue identificado como afrancesado. La victoria frente a los franceses fue una reafirmación de la idea romántica de España y una vuelta a un absolutismo que asfixió una revolución intelectual que no llegó a madurar pero que dejó un poso que no pudo ser eliminado por la maquinaria propagandística del rey Fernando VII.

La exposición se divide en seis bloques. El primero nos presenta a los protagonistas de ese tiempo: la familia Real española, a los héroes de la contienda e incluso a Napoleón y al General Wellington. El segundo bloque repasa la aportación española a la técnica bélica: la guerra de Guerrillas. Sólo fue posible acabar con la ocupación mediante una guerra de desgaste que precisó de la implicación de toda la población civil.

La reinvención romántica del mito, los héroes y heroínas ocupará el tercer bloque. La concepción nacionalista de la historia centró su interés en remarcar las peculiaridades de cada nación, dentro de los conceptos idealistas de la patria, el honor y el heroísmo. La mujer, que dejará de ser un ser frágil y pasivo, para encarnar a activas heroínas como Manuela Malasaña o Agustina de Aragón. En el cuarto bloque la exposición demostrará cómo la pintura de historia, característica de estos momentos, hizo un uso ingente de la alegoría: se saturó de una significación conceptual, de personajes que tenían una función metafórica.

La quinta sección de la muestra las consecuencias políticas de la Guerra, en las Cortes de Cádiz de 1810 y en la Constitución de 1812, que intentaron instaurar el Estado Liberal en la Nación Española. La Constitución estableció una Monarquía liberal y parlamentaría, basada en los principios de la soberanía nacional y en la separación de poderes. La vida de la Constitución conocida como "la Pepa" fue breve, ya que fue abolida cuando Fernando VII subió de nuevo al trono tras finalizar la Guerra en 1814, instaurando de nuevo la monarquía absoluta.

El ultimo bloque es un paseo por los arquetipos románticos, que hoy en día siguen presentes en la memoria colectiva: majos y majas, bandoleros, el mundo rural, afrancesados … . Nada ha cambiado desde 1808, se ha perdido el tren de la modernidad, del desarrollo industrial, y del progreso intelectual. Hay una verdadera idealización del tipo, que se convierte en el más explotado por los costumbristas del siglo XIX, ya que supone una exaltación del pueblo frente a las clases altas, de lo nacional y castizo frente a todo lo extranjerizante, respaldando la idea de que lo español genuino se encuentra en la clase popular.